Sobre-nosotras

Ciclo Menstrual


¿Cuánto debe durar el periodo? ¿Qué es el SPM? Es esta sección conoce la información que toda mujer debiera saber.

 

  • ¿Cuándo llegará mi primer periodo?

    La mayoría de las mujeres tienen su primer periodo entre los 9 y los 16 años. Éste sigue al desarrollo de los pechos, las caderas, la cintura, el vello púbico y un crecimiento acelerado. Como regla general, la mayoría de las niñas pesan menos de 45 kilos antes de comenzar su primera menstruación. Si has experimentado la mayoría de estos cambios es porque tu periodo está en camino. La genética también juega un papel importante; si es posible, averigua cuándo tu mamá tuvo su primer periodo para tener una estimación.

  • ¿Qué pasará cuando tenga mi periodo?

    Generalmente el primer periodo es muy ligero. Probablemente sea una cuantas manchas de un color rojo brillante o una pegajosa mancha marrón que aparecerá en tu ropa interior. Si no tienes una toalla higiénica en ese momento, ¡no te preocupes! Pídele una a tu mamá o amiga con la que estés… todas las mujeres en algún momento hemos tenido que pedir una toalla a alguien más. Además, podemos decir que los primeros periodos están muy bien “diseñados”, por lo que no se filtrará a través de tu ropa interior.

  • ¿Cuánto durará mi primer periodo?

    Todas las mujeres son diferentes. Tu periodo puede durar entre dos y siete días. La mayoría de las mujeres lo tiene por unos cinco días.

  • ¿Tengo que suspender mis actividades, como eventos deportivos, en los días en que tenga el periodo?

    No. Aunque no lo creas, mientras más activa estés en esos días, estarás menos propensa a sufrir de molestias menstruales. Si estás muy preocupada porque tienes alguna actividad deportiva, revisa nuestro listado de productos para encontrar la toalla higiénica o tampón que te protegerá mejor.

  • ¿Con qué frecuencia tendré mi periodo?

    El ciclo menstrual tiene una duración de entre 21 y 45 días, con un promedio de 28 días. Es probable que las primeras veces sea irregular. El número de días entre el momento en que llega el periodo, lo tienes y la cantidad de flujo pueden variar. A medida que tu cuerpo encuentre su propio ritmo interno, establecerá un patrón. Esto puede demorar uno o dos años.

  • ¿Puedo bañarme cuando tengo el periodo?

    Sí. De hecho, un baño o ducha es muy importante para mantener tu cuerpo limpio y evitar malos olores.

  • ¿Por qué me siento triste y de mal humor antes de mi periodo?

    El síndrome pre menstrual (SPM) puede causar cambios de humor, ansiedad, cefaleas, dolores de espalda, granos, náuseas, calambres, antojo de alimentos y, a veces, depresión. Algunas mujeres presentan un síndrome pre menstrual muy fuerte, mientras a otras no les afecta.

  • ¿Cuáles son las causas del síndrome pre menstrual y por qué me siento tan hinchada?

    Los síntomas del SPM son causados por cambios hormonales que tienen lugar antes de la menstruación. Tal como los niveles hormonales disminuyen, los síntomas del SPM desaparecen gradualmente. Así, las emociones y problemas que te abrumaban, se volverán manejables.

    En cuanto a la sensación de hinchazón, tu cuerpo tiende a retener agua justo antes y después del periodo. Este líquido puede hacer que sientas que tu cuerpo está lleno. Es común que subas un par de kilos en esta época del mes, los cuales se pierden al terminar el periodo. Si te sientes hinchada como un globo, usa ropa suelta y cómoda para que te sientas bien. También es una buena idea que evites la sal inmediatamente antes y durante tu periodo, ya que ésta aumenta la retención de agua.

  • ¿Qué es la menopausia y cuándo debo esperarla?

    La menopausia les llega a las mujeres de entre 45 y 55 años aproximadamente. El cuerpo deja de soltar óvulos, termina el ciclo menstrual y el embarazo ya no es una posibilidad. En algunas mujeres sucede de una sola vez y para otras es un cambio gradual que puede durar años. Es un cambio que afecta las hormonas, el cuerpo y los sentimientos de las mujeres.

  • ¿Cómo cambia la menstruación antes y durante la menopausia?

    La perimenopausia es el periodo gradual de los cambios que conducen a la menopausia. Puede durar de dos a 12 años y es causada por la desaceleración de la producción de estrógeno de los ovarios, lo cual provoca una fluctuación hormonal y cambios físicos. Durante este tiempo, el periodo puede ser irregular e inconsistente. Puede tener mucha intensidad un mes y poca el próximo, o durar poco y al mes siguiente durar varios días. Es una buena idea que lleves contigo toallas higiénicas o tampones por si acaso.

  • ¿Puede la menopausia llegar más tempranamente?

    La menopausia generalmente alrededor de los 50 años, pero puede llegar antes por causas hereditarias, estado de salud, exposición a radio o quimioterapia, extracción quirúrgica de los ovarios o cualquier cirugía que comprometa el flujo de sangre a los ovarios. La menopausia quirúrgica sucede cuando los ovarios son removidos o dañados, por ejemplo con una histerectomía radical luego de someterse a quimioterapia. En este caso no existe perimenopausia, la menopausia llega inmediatamente. También existe la “menopausia temporal causada por estrés”, la cual llega en las mujeres que están llegando a los 40 o mayores, a las que no le ha llegado el periodo por un largo periodo de tiempo, debido a tensiones emocionales, quimioterapia, dolor o enfermedad.

  • ¿Por qué mi mamá está muy preocupada sobre la menopausia?

    Si tu mama está preocupada, no hay nada de qué preocuparse. La menopausia es una etapa que todas las mujeres van a vivir y muchas la ven como una nueva oportunidad para hacer nuevas cosas. Es cuando empiezan a tener mas tiempo para ellas, para darse el tiempo de hacer cosas sin preocupaciones y manteniendo la femeninidad.

  • ¿Debemos esperar algo de la menopausia?

    Definitivamente ¿Qué les parece que no existan más periodos? Eso significa que no habrán más SPM, quistes ni fibromas. Además, hay más buenas noticias: en general, las mujeres que viven esta etapa son menos propensas a la depresión. Ellas pueden tener una mayor sensación de bienestar que en cualquier otro momento de su vida. Muchas mujeres mayores son líderes en sus comunidades y respetados miembros de sus extensas familias.

  • Estudios ginecológicos: ¿cuándo me toca?

    Si tienes más de 16 años, es posible que ya te hayas realizado algunos estudios ginecológicos. Cada uno de ellos se hace rutinariamente por prevención en etapas determinadas de tu vida, a menos que tu médico personal te indique lo contrario.

    Papanicolau o PAP: su fin es detectar alteraciones del cuello del útero para prevenir enfermedades. En general, se estima prudente realizarlo después de la primera relación sexual.

    Colposcopía: consiste en la observación del cuello uterino por parte del ginecólogo. Generalmente se hace en el mismo momento en que se realiza el Papanicolau.

    Examen mamario: consiste en un chequeo del estado general de las mamas que realiza el ginecólogo. Nosotras te recomendamos que tú te hagas un auto-examen una vez por mes.

    Mamografía: es un tipo especial de radiografía con Rayos X de las mamas. Este estudio lo solicita el ginecólogo según lo crea conveniente.

    Ecografía Mamaria: permite diferenciar nódulos o tumores mediante una sonda especial para ecografías. Este examen lo prescribe el ginecólogo cuando lo crea necesario.

    Ecografía Transvaginal: es un estudio que tiene el fin de examinar la vagina, el útero y el cuello de útero, y que se lleva a cabo mediante una sonda.

    Saber de qué se tratan los estudios que debes realizarte es importante para cuidar tu salud y prevenir enfermedades. Ante cualquier duda, consulta a tu médico personal.

  • Hormonas femeninas y masculinas, ¿las dos en mi cuerpo?

    El estrógeno es la hormona femenina por excelencia, responsable de muchos de los cambios físicos y emocionales que suceden a lo largo del ciclo femenino. Pero, ¿sabes que nuestro cuerpo también produce testosterona? Sí, esa hormona que aparece como característica de los hombres también está en nuestro organismo, pero cumpliendo funciones muy diferentes.

    En las mujeres, los niveles de testosterona se regulan y cambian a través de cada momento de nuestro Ciclo, para alcanzar el tope máximo en la etapa de ovulación: esta hormona incrementa la potencia sexual y el deseo. Por eso, no es azaroso que en esta etapa nos sintamos más lindas, sensuales, y seguras.

    Por otro lado, el estrógeno se encarga de producir una mayor fuerza de razonamiento, haciendo que tomemos decisiones más asertivas. Además, es el responsable de mantener la humedad y la integridad de la mucosa de nuestra zona íntima, y también su elasticidad y la resistencia a las inflamaciones. Esta hormona se encarga de la distribución de las grasas en nuestro cuerpo de una manera diseñada específicamente para que podamos ser madres.

    Es por esto que el estrógeno y la testosterona son necesarias en tu cuerpo: ¡justamente son las dos hormonas que te hacen ser mujer!

  • ¿Las atletas tienen ciclos menstruales diferentes?

    Las atletas saben que el alto rendimiento deportivo puede influir sobre la producción de hormonas y los ciclos femeninos. La fuerte exigencia puede hacer en ocasiones que corredoras, nadadoras, ciclistas o cualquier mujer deportista cuyos entrenamientos son profesionales, tengan procesos menstruales irregulares. Esto puede suceder inclusive de manera más notable al tratarse de chicas jóvenes, a tal punto que las atletas adolescentes pueden ver retrasada la llegada de su primera menstruación. En 1981, un estudio científico norteamericano demostró que las deportistas que habían comenzado a entrenar más pequeñas, retrasaban la aparición de su menarca, en comparación con lo que sucedía entre las chicas que no tenían el hábito de la práctica deportiva. Esto sin embargo, no tiene ninguna consecuencia futura sobre la salud de las atletas, aunque sí, sorprendentemente, en algunos casos favorece el desempeño deportivo. La demora en la aparición del ciclo femenino implica también la demora en el inicio de acumulación de grasas en algunas zonas del cuerpo, lo que dependiendo de las disciplinas puede significar una ventaja.

    Por otro lado, la práctica habitual de ejercicio físico mejora las respuestas del cuerpo durante el ciclo femenino, al abreviar los días de sangrado y disminuir los dolores menstruales. Esto también se verifica entre las deportistas. Un estudio finlandés realizado entre mujeres deportistas a quienes se les preguntó sobre el posible alivio que el entrenamiento tiene sobre las molestias menstruales fue revelador: más de la tercera parte de las encuestadas dijeron que sus síntomas pre menstruales se veían aliviados.

    Las alteraciones del ciclo femenino son, por otra parte, más habituales en las disciplinas que requieren esfuerzo aeróbico prolongado, como el atletismo, el ciclismo, la natación, o la danza. Se estima que la mitad de las atletas de élite y una cuarta parte de las deportistas aficionadas pasan por estas variaciones a lo largo de sus ciclos. Sin embargo, lejos de lo que sostenían los prejuicios, muchas investigaciones han demostrado que la aparición de la menstruación no tiene necesariamente una influencia negativa sobre el rendimiento deportivo. Muchas atletas olímpicas han declarado estar menstruando al momento de obtener sus mejores marcas, y más de la mitad de las restantes no han observado ninguna variación en su rendimiento durante la menstruación.

  • ¿Ya has aprendido a hacerte el autoexamen mamario?

    Tus pechos no son idénticos todos los días: de acuerdo con la etapa del ciclo, puede variar su tamaño, su aspecto y hasta la manera en que los sientes. Esos cambios suelen ser totalmente normales y esperables, por lo que es importante que aprendas a conocerlos y tengas conciencia de ellos. Así, al saber cómo son tus pechos habitualmente, no te costará reconocer la posible presencia de algún rasgo inusual: esta es básicamente la idea del autoexamen mamario.

    Se trata de que periódicamente, a diez días del inicio del período, dediques un tiempo a chequear cómo están tus pechos. Hacer de este examen sencillo un hábito (cada tres meses aproximadamente), es uno de los aprendizajes más saludables y necesarios en la vida de toda mujer, por lo que, para no olvidarlo, procura elegir la misma fecha cada vez que vayas a realizarlo.

    El autoexamen mamario consiste en dos partes: la primera evalúa el aspecto; la segunda, la forma en que se sienten los pechos. Para comenzar, antes de vestirte ponte frente a un espejo, con los brazos relajados y a los costados del cuerpo. Mira con atención primero un pecho y luego el otro; pregúntate si notas algo no habitual, tal vez algún cambio en el aspecto de los pezones, algún color diferente, alguna textura distinta en la piel. Después, cambiando la posición de los brazos (cruzados sobre la cabeza, extendidos a los lados a la altura de los hombros, con las palmas de las manos hacia delante), observa tu pecho desde distintos ángulos, prestando atención a lo mismo que antes. La contemplación atenta te permitirá saber cómo son usualmente.

    Luego puedes proceder al autoexamen táctil. Se trata de que evalúes primero un pecho, y luego el otro, atendiendo a lo que detecten tus manos. Algunas mujeres encuentran sencillo hacerlo tendidas boca arriba en la cama, otras prefieren hacerlo sentadas o de pie, y otras mientras se duchan, porque el agua y el jabón facilita los movimientos de las manos. Tú decidirás cuál te resulta más práctico a medida que aprendas a hacerlo. Es muy sencillo: elige primero una de tus mamas, y levanta el brazo de ese mismo lado, cruzando la mano detrás de la cabeza, mientras que con la mano contraria palpas tu pecho. Muchos especialistas recomiendan pensar en ellas como círculos, para que los dedos puedan recorrerlas en movimientos espiralados desde el exterior hacia el interior del círculo. Así, al ir acercándote de manera gradual al pezón, irás aprendiendo qué se siente normal y qué puede ser diferente en relación con la última vez que te realizaste el chequeo. Repite el procedimiento con la otra mama.

    A cada uno de los pechos deberás analizarlo tres veces, aplicando en cada una de ellas diferentes presiones, fuerte, leve y moderada (en ese orden), para poder sentir las distintas capas de tejido. En los movimientos, llega hasta la axila, para detectar posibles bultos.

    Por más de que el autoexamen sea un buen método para detectar posibles inconvenientes en tus pechos, nunca dejes de consultar con tu médico especialista. Te recomendamos que cada seis meses o una vez por año pidas un chequeo mamario realizado por un profesional.

  • ¿Quiénes y desde cuándo deberían hacerse un papanicolau? ¿Para qué sirve?

    El Papanicolau es un examen médico muy sencillo e indoloro que chequea las células del útero, y que toda mujer debe hacerse aproximadamente desde los 20 años, o bien al inicio de su vida sexual. Por lo general, lo recomendado es tomarlo como práctica habitual una vez al año, pero en cada caso particular es la ginecóloga quien puede decir con exactitud la frecuencia conveniente.

    El examen consiste en tomar muestras de tejido del cuello uterino que son luego enviadas al laboratorio para un análisis llamado citológico, que permite conocer el estado funcional de las hormonas. Tu médico interpretará los resultados del laboratorio en una segunda visita y te dirá cuándo deberías volver a verlo. Aunque te dé curiosidad adelantarte, es muy importante que esperes a la interpretación profesional de los resultados por parte de tu médico.
    Por razones de comodidad y también para que los resultados sean fidedignos, lo recomendable es que no tengas relaciones sexuales durante las 24 horas previas al examen, que no estés menstruando el día en que tomen la muestra, y que tampoco te realices duchas vaginales durante las 48 horas previas.

    El papanicolau, muchas veces llamado simplemente “Pap”, fue descrito por primera vez en 1943, por el médico griego Georges Papanicolau. Su ventaja es que permite detectar tempranamente señales de procesos internos que, de otra manera, no podrían diagnosticarse hasta muy avanzados. Eso explica que su implementación haya sido tan revolucionaria y haya redundado en la gran mejora de la calidad de vida de las mujeres, porque una detección precoz suele permitir tratamientos poco agresivos y de rápida eficacia.

  • La ansiedad también tiene sus reglas

    Aunque no te des cuenta, sentirse ansiosa tiene más de comportamiento que de acto reflejo e involuntario, como parpadear o respirar, pero así y todo puede haber motivos físicos y hormonales para que algunos días del mes esa sensación sea más intensa que otros. También, claro, existen algunos pequeños trucos para hacer más llevaderos esos momentos y no desesperar en el intento.Primero, hay que recordar que la ansiedad es una forma de estrés, y que puede tener una base física, como es la variación de tus hormonas a medida que se acerca la fecha de inicio de la menstruación. A veces, estos días también puedes sentir que transpiras más de lo habitual, o tienes tendencia al dolor de cabeza. Sin embargo hay cosas que puedes hacer el resto del mes para que, llegados estos días, todo resulte más llevadero.Puedes, por ejemplo, procurar que tu dieta sea saludable y balanceada, para que la ansiedad no te lleve a comer mal y en exceso. Si estás acostumbrada a comer bien, tus ganas y tu cuerpo pedirán buenos alimentos, por más ansiedad que sientas. También es muy importante tener el hábito de hacer ejercicio, dormir bien, y no consumir demasiado café o alcohol. Un poco de yoga o de meditación suele ser un gran complemento para encontrar tu propio equilibrio.

    ¿Sabes qué más puede resultarte de enorme ayuda en estos días? ¡Encontrarte a charlar con tus amigas! Hace no muchos años, investigadores de la Universidad de Michigan analizaron qué pasaba con un grupo de 160 mujeres a lo largo de varios ciclos menstruales, y descubrieron que, en las mujeres, reunirse a conversar en grupo tiene una consecuencia en el cuerpo. ¿Cuál? Ayuda a elevar los niveles de progesterona, que no es otra cosa que la hormona que ayuda a reducir la ansiedad y el estrés. Y es que precisamente la progesterona, junto con los estrógenos, resulta fundamental para tu ciclo, porque lo regula cada mes.

    Juntarse a charlar con amigas, según el estudio norteamericano, es bueno porque significa que te sientes emocionalmente cerca de personas de confianza. Es precisamente esa sensación la que hace que tu cuerpo produzca más progesterona, y de lugar, así, a un círculo virtuoso de lo más bondadoso y sencillo de lograr. También, al parecer, la presencia de esa hormona es responsable de una mayor voluntad de ayudar a otras personas.

    Si a veces se te complica lidiar con tu propia ansiedad, recuerda este dato la próxima vez que se acerque la fecha de tu menstruación, ¡y llama sin falta a tus amigas para encontrarse a conversar porque sí!

  • ¿Por qué a veces siento molestias o dolores durante el ciclo?

    La dismenorrea, como se llama a la menstruación dolorosa, se acompaña de síntomas que pueden aparecer algunas horas antes del inicio del sangrado, aunque también pueden acompañar toda la etapa menstrual, hasta su fin. Se trata de algo bastante habitual, y en la mayoría de los casos no resulta preocupante. Se estima que entre el 30 y el 50 por ciento de las mujeres de todo el mundo tienen este síntoma. Algunas investigaciones la asocian a factores como el haberse desarrollado tempranamente, tener sobrepeso o fumar.

    Las molestias son más habituales en mujeres jóvenes, pero van disminuyendo gradualmente con el paso de los años. De todas maneras, resulta fundamental acudir a un profesional, quien podrá determinar si se trata de dismenorrea primaria, también llamada funcional, o si se trata de dismenorrea secundaria, en cuyo caso existe una razón física que requerirá tratamiento.

    En la dismenorrea funcional, los dolores se deben a la actividad muscular de las paredes del útero, que reaccionan a los estímulos que les envíen las prostaglandinas, una serie de sustancias que pertenecen a los ácidos grasos y constituyen una familia de mediadores celulares producidos por el cuerpo humano; generan la contracción de la musculatura lisa, por lo que son fundamentales durante la etapa menstrual, ya que al contraer el útero colaboran con el desprendimiento del endometrio. Del grado de intensidad del movimiento uterino dependerá que haya molestias o dolores.
    Muchas mujeres también experimentan molestias que aparecen unos días antes del inicio del sangrado y forman parte del Síndrome Pre Menstrual (SPM). Se trata de un conjunto de síntomas que van desde retención de líquidos y dolores de cabeza hasta dolor en los senos y cambios de humor.

    Algunas mujeres tienen, además, una sensibilidad más elevada, lo cual disminuye su umbral de dolor, es decir, su capacidad de tolerar los malestares sin llegar a sufrirlos. Si este umbral es bajo, al dolor físico se sumará un padecimiento psicológico que convierte la situación en una experiencia de sufrimiento. Eso explica, en parte, que sólo un pequeño número de mujeres deban suspender sus actividades habituales y guardar reposo durante la etapa menstrual – se estima que sólo afecta con esa intensidad al 10 por ciento de las mujeres.

    Muchos de los síntomas son evitables, o al menos pueden aliviarse cuidando ciertos hábitos alimentarios y practicando ejercicio.

    Por lo general, evitar situaciones de stress, procurar ser moderada con los dulces y las bebidas alcohólicas los días previos al inicio de la menstruación, tomar mucha agua y jugos de frutas, pero también hacer ejercicio moderado suelen aliviar de manera notable los síntomas de la dismenorrea. Un consejo casero casi infalible es aplicar calor con una bolsa de agua caliente, o inclusive un trapo mojado con agua tibia sobre el bajo vientre.

    Tu ginecólogo sabrá indicarte, además, si en tu caso podría ser necesario administrar alguna medicación.

  • El registro de tu ciclo.

    Si adoptas el hábito de llevar un registro de tu ciclo, contarás con mucha información de gran utilidad.

    Anotar cuándo empieza tu ciclo durante varios meses te ayuda a prever cuándo volverás a menstruar, lo que te hará la vida más cómoda, porque te permite organizar tu agenda de actividades teniendo en cuenta los mejores momentos para cada cosa. Además, el autoconocimiento te ayudará a percibir más rápidamente los cambios y a estar preparada para aprovechar los beneficios de cada etapa.

    El registro también es un elemento para cuidar de tu salud. Cuando visites a tu ginecólogo, probablemente una de las primeras cosas que querrá saber será la fecha de tu última menstruación. Si llevas el registro, estarás preparada para responder esa y otras preguntas y también para saber cuándo programar la cita con el médico.

    Puedes comenzar con un registro simple, marcando con un círculo en el calendario de tu agenda el día que comienza tu período y con otro el último día de sangrado. A medida que el hábito se vaya instalando en tu rutina diaria, podrás prestar atención a más detalles, como las variaciones en tu humor, el color y cantidad de las secreciones vaginales entre períodos, si sientes alguna molestia, cómo estás de energía y todo lo que te resulte relevante a medida que te vayas familiarizando con tus cambios.

  • El ciclo femenino en la historia.

    Antes del desarrollo de la ciencia no había modo de saber qué sucedía en el interior del cuerpo humano. El sangrado menstrual, aspecto visible de un proceso invisible, despertó curiosidad desde los orígenes.

    En los comienzos, fue el mito. Algunos pueblos primitivos asociaron la vulva con una herida hecha por un animal a la primera mujer, y al sangrado menstrual con el recuerdo de esa herida.

    La regularidad del ciclo es una de las cosas que más llamaba la atención a los antiguos, y por esa razón la bautizaron “la regla”. La duración de 28 días promedio del ciclo femenino llevó a muchas culturas a su asociación con los ciclos lunares.

    Para algunas tribus primitivas esa regularidad era una prueba de que las mujeres estaban más cerca del misterio de la vida, adjudicándoles incluso la capacidad de realizar milagros.

    Para los médicos de la época clásica, la menstruación era el modo en que el cuerpo femenino, considerado frío y húmedo, regulaba ese exceso de humedad. Se concebía a la menstruación como la eliminación periódica de la sangre “mala” que permitía a las mujeres conservar una mejor salud y vivir más años que los hombres. Y también, como un regulador del temperamento.

    Un médico del siglo XVI explicaba la aparición de la primera menstruación alrededor de los 14 años en el hecho de que hasta ese momento toda la sangre de las niñas era necesaria para el crecimiento de su cuerpo. La menstruación eliminaría así el excedente de sangre que el cuerpo femenino no consume en crecer o realizar actividad física.

    ¡Parece que en miles de años de historia, la humanidad construyó muchas interpretaciones del ciclo femenino!

  • Los anticonceptivos orales y el ciclo femenino.

    La mayoría de los anticonceptivos orales, históricamente conocidos como “la píldora”, contienen hormonas femeninas sintéticas: estrógenos y progesterona producidos en laboratorio imitando las que produce tu cuerpo en forma natural.

    La píldora evita la maduración del óvulo, que queda retenido en el ovario y no desciende hacia las trompas de Falopio ni al útero; al no permitir el descenso del óvulo, se evita la posible fecundación del mismo, y así un embarazo. Algunos especialistas consideran que al inhibir la ovulación, la píldora ofrece algunos beneficios médicos.

    En primer lugar, suele ser utilizada en algunos casos como terapia hormonal para regularizar los ciclos femeninos de algunas mujeres, en casos en los que se considera necesario: Como el envase contiene 28 pastillas para ser tomadas una por día y después de terminar de tomarlas se presenta la menstruación, el ciclo se estandariza como resultado del consumo controlado de hormonas.

    Asimismo, en algunos casos pueden suavizar los dolores menstruales en casos en los que no pueden resolverse con analgésicos específicos, y su uso continuo durante algunos meses reporta mejoras en el tratamiento del acné en algunas mujeres.

    Por último, algunos investigadores sostienen que al inhibir la ovulación, son muy significativos los beneficios de la píldora en la prevención de algunas enfermedades de los órganos reproductores femeninos, como los quistes y el cáncer.

    En el caso de querer comenzar a tomar píldoras anticonceptivas, siempre debes consultar a tu médico: él sabrá cuáles son las más indicadas para ti.

  • La regularidad del ciclo femenino.

    El ciclo femenino dura, en promedio, 28 días. Sin embargo, el ciclo típico, regular, de 28 días, es una simplificación, ya que muchas mujeres tienen ciclos más cortos o más largos, o que no duran siempre la misma cantidad de días.

    La duración de tu ciclo depende de muchos factores. Inciden factores fisiológicos, como cuántos días dura la etapa de ovulación; factores internos, como tu estado de ánimo, el nivel de actividad que estás desarrollando, si estás relajada o estresada; y también factores ambientales, como la duración de la luz de día.

    El ciclo femenino dura en promedio, entre 21 y 35 días. Si tu ciclo es de menos de 21 días o de más de 35, si la etapa de sangrado dura menos de 3 días o más de 7 o si tienes ciclos muy cortos y otros muy largos te recomendamos consultar con tu médico.
    También es buena idea visitar al ginecólogo si debes cambiarte tu toalla o tampón con demasiada frecuencia, cada hora, por ejemplo. O si tienes fiebre o flujo vaginal fuera de lo habitual en ti.

    Estar atenta a tus cambios te ayuda a conocerte, y conocerte te sirve para cuidarte mejor.

  • El flujo vaginal en el ciclo femenino.

    El cuerpo humano tiene muchos mecanismos para mantenerse sano y en forma. Uno de esos mecanismos es el flujo vaginal. Es un líquido claro fabricado por glándulas ubicadas en el cuello del útero que lubrica la vagina, elimina células muertas y cuida la higiene genital.Este proceso sucede a diario y el color y la consistencia del flujo varían según los cambios hormonales de cada etapa de tu ciclo. Prestar atención a estos cambios te permitirá conocerte mejor, contar con información valiosa para el cuidado de tu salud y aprender a identificar las señales que emite tu cuerpo. Puedes darte cuenta de cuándo estás ovulando: durante la ovulación el flujo se vuelve más espeso.Si detectas variaciones en la cantidad, color, olor o consistencia del flujo, es recomendable que consultes con el médico. Lo mismo si sientes picazón, ardor o irritación en la zona vaginal o si el flujo está manchado con sangre en días que no estás con la menstruación. Estas molestias podrían ser indicio de una inflamación que requiera cuidados especiales.

  • ¿Qué me conviene usar, toallitas o tampones?

    En el mercado hay dos productos básicos para los días de la etapa menstrual: las toallas femeninas y los tampones. La decisión de cuál de ellos usar a veces despierta dudas. Es que se ponen en juego sentimientos muy íntimos, como la necesidad de sentirse segura y protegida y el temor a quedar expuesta.

    Los dos productos son perfectamente adecuados para las necesidades del período menstrual. Cada mujer debe hacer su elección, comprobando qué le resulta más cómodo y en qué situaciones se siente mejor usando cada uno.

    Las toallitas son el método clásico de protección, que todas las mujeres han usado durante generaciones. Hoy, gracias a las innovaciones en materiales y geles absorbentes, resultan muy cómodas e imperceptibles para los demás, ya que neutralizan olores, evitan desbordes, y son súper suaves en el contacto con tu cuerpo. Además, la mayor ventaja reside en que es muy fácil de cambiar estés donde estés.

    El tampón es un absorbente del flujo menstrual que se coloca en una zona insensible y elástica de la vagina. Su presencia no se siente a menos que esté mal colocado. Es necesario cambiarlo periódicamente: cada 4 horas los días de mayor flujo menstrual y cada no más de 8 horas los días de menor sangrado. Cumpliendo con estas pautas es muy higiénico y no genera olores ni manchas en la ropa. El tampón es ideal para la playa o pileta, para la práctica deportiva y para ir a una fiesta, porque no sientes humedad y hasta te olvidas de que lo tienes puesto.

    Muchas mujeres combinan ambos tipos de protección de acuerdo a la actividad que van a realizar. Lo más recomendable es que hables con tu médico y descubras qué es lo mejor para ti.

  • Síndrome del corral: cuando tu ciclo coincide con el de tus amigas.

    Hace más de 30 años, un grupo de estudiantes asistió a una conferencia científica como una actividad de la escuela. Allí se explicó que las ratas de laboratorio que comparten la jaula ovulan todas al mismo tiempo. Una de las estudiantes, alentada por lo que observaba y oía en los dormitorios del colegio donde estaba pupila, opinó que con las mujeres ocurre lo mismo.

    Los científicos calificaron de ridículo el comentario, y Martha Mc Clintock, que entonces tenía 20 años, se propuso demostrarlo científicamente. Hoy es una científica reconocida: descubrió que, al igual que muchos animales, los seres humanos producen feromonas, unos transmisores químicos que emiten mensajes y comunican a las personas entre sí, aunque no se den cuenta.

    Las feromonas son transmisores químicos que comunican mensajes, pero ni quien emite ni quien recibe el mensaje tiene conocimiento de lo que está sucediendo. Estos mensajes químicos generan cambios y provocan reacciones en quien los recibe.

    El trabajo de MC Clintock, publicado en la revista científica Nature en 1971, demuestra que el olor de las axilas de las mujeres puede alterar el ciclo femenino de otras con las que comparten mucho tiempo, hasta que ambos ciclos coincidan.

  • Antes y después del Ciclo Femenino.

    La vida de una mujer puede dividirse en tres grandes etapas, en función del grado de madurez de su ciclo sexual.

    La aparición de la primera menstruación, llamada menarca o menarquía, entre los 10 y los 15 años de edad, marca el fin de la primera etapa. Ese momento es considerado clave en la vida femenina. En la antigüedad la menarca señalaba que una niña se había convertido en mujer, asociando feminidad con posibilidad de procrear: la sociedad sostenía que si su cuerpo estaba listo para tener hijos, ella estaba lista para casarse y ser madre. En muchas culturas paganas incluso realizaban ritos de iniciación vinculados con la llegada de la primera menstruación.

    A partir de ese momento, durante muchos años de su vida, hasta alrededor de los 50 a 55 años, se instala en la vida de la mujer un ciclo de cambios: el ciclo femenino. Mientras la mujer tiene menstruaciones se dice que está en su etapa fértil. Para que haya menstruación debe haber habido ovulación, es decir que los ovarios hayan liberado uno de los millones de óvulos inmaduros con los que la mujer nació.

    Una mujer nace con alrededor de 6 millones de folículos que contienen cada uno un óvulo en potencia, que debe ser madurado y liberado por los ovarios. Sin embargo, los ovarios maduran apenas unos cientos de óvulos en la vida, y un día empiezan a hacerlo sin regularidad, a destiempo, cada tanto, hasta que dejan de hacer hacerlo. Es el comienzo de la tercera etapa: la menopausia, que llega para quedarse.

  • Conocerte y disfrutarte.

    Cada día de tu ciclo es distinto a los demás y trae sensaciones y percepciones diferentes. Es bueno saberlo y estar atenta a tus cambios, para sacar la mejor parte de cada día, y no desesperarte cuando te sientes cansada o un poquito más sensible.

    Todo depende de cómo mires cada situación, ya que siempre hay más de un punto de vista, y depende de ti mirar la parte positiva.

    Así como tu cuerpo cambia durante el ciclo, tus emociones también, y lo principal es conocerlas para conocerte. Algunas sugerencias para disfrutar cada momento:

    - Respeta tus sentimientos. No importa lo que piensen o digan los demás, no es buena idea intentar adoptar las conductas o actitudes que otros consideran adecuadas. Tú sabes cómo te sientes, qué necesitas, qué sensaciones y qué cambios son normales para ti y cuáles no. Respeta eso. Y si tienes dudas, lo mejor es consultar con tu médico.

    - Todo pasa, lo único que permanece es el cambio. Nada es para siempre, ni lo bueno ni lo malo. Es bueno tenerlo presente para no pasarla mal por algo que al día siguiente ya no va a suceder, ni sufrir si el bienestar de un momento se convierte en ansiedad o irritación al instante siguiente.

    - Tu actitud hace la diferencia. Pasarla bien depende más de tu actitud que de las circunstancias externas. La felicidad siempre se encuentra en conocerte a ti misma y buscar el lado positivo de las cosas.

    Si mantienes tu actitud positiva, tus cambios te ayudarán a conocerte mejor, y eso te permitirá disfrutar más plenamente de la vida.

  • Lo que cambia en tus emociones durante el ciclo.

    En la vida de una mujer cada día es diferente. En el cuerpo femenino se producen cambios a diario, relacionados con la variación de los niveles hormonales. Tus emociones, sentimientos y percepciones acompañan esos cambios. Durante las etapas de tu ciclo es probable que experimentes distintos estados de ánimo. Saber lo que los médicos especialistas en el ciclo femenino opinan y recomiendan sobre cada día del mismo te sirve para estar atenta a tus propios cambios, a reconocerlos y sacar lo mejor de cada día de tu ciclo. Ten en cuenta que cada mujer es diferente. Tú eres diferente, de modo que conocer tus cambios es conocerte.

    Durante la Etapa Menstrual, es posible que tengas ganas de estar tranquila, en compañía de personas que te quieren y comprenden. Ideal para dejarte mimar.

    En los días de la etapa Post Menstrual, puedes tener ganas de salir a disfrutar y a divertirte con tus amigas y amigos. Probablemente te sientas optimista y esperanzada. Aprovecha para pasarla genial y compartir tu alegría.

    Durante la Ovulación, suele haber mucha sensualidad y energía disponible. No evites exteriorizar tus sentimientos y dejar fluir tu encanto. Es posible que te sientas especialmente segura y eso te genere algunos gastos extra. ¡Todo te va a quedar súper lindo!

    En la siguiente etapa, Lútea, es posible que te sientas muy tranquila y relajada. Permítete brillar sin apurarte.

    La Pre Menstruación, es una etapa en que suele reinar la intuición, el gran don femenino. Si te dejas guiar por ella aprenderás mucho acerca de ti misma y saldrás fortalecida para empezar un nuevo ciclo.

  • Lo que cambia en tu cuerpo durante el ciclo.

    Cada 28 días, en promedio, tu cuerpo experimenta un ciclo de cambios. ¿Quieres saber qué es lo que produce esos cambios?

    Tu cuerpo produce dos hormonas, los estrógenos y la progesterona, que regulan el ciclo femenino. La cantidad de estas hormonas en el organismo no es constante, sino que varía día tras día. Según el nivel de cada una de estas hormonas, se puede dividir el ciclo en 5 etapas.

    La primera etapa del ciclo se llama Menstruación. Comienza el primer día de sangrado menstrual y se prolonga por aproximadamente 5 días. En estos días desciende el nivel de las dos hormonas femeninas, estrógenos y progesterona, lo que desprende de las paredes del útero la capa blanda llamada endometrio que las recubre con el fin de prepararlo para recibir al óvulo.

    La siguiente etapa, Post menstruación, comienza cuando termina tu período, y va del día 6 al 13 de tu ciclo. Durante esta etapa los ovarios incrementan la producción de estrógenos y se comienza a formar el endometrio para recibir al óvulo; este proceso es lo que le da nombre a la siguiente etapa, la Ovulación.

    La Ovulación va del día 14 al día 17 de tu ciclo. Alrededor del día 14, por la acción de los estrógenos, uno de los muchos folículos de tus ovarios libera un óvulo, que comienza a descender hacia el útero para ser fecundado y así generar un embarazo. Si en 72 horas el óvulo no es fecundado, se desintegra, y tu cuerpo entra en la siguiente etapa.

    La Etapa Lútea , que va del día 18 al día 23 de tu ciclo, está controlada por la acción de la progesterona, cuya producción crece durante estos días en forma sostenida para reforzar el endometrio, encargado de sostener al embrión en caso de existir un embarazo.

    Desde el día 24 hasta aproximadamente el día 28 de tu ciclo, en caso de no haber un embrión alojado en el útero, comienza a descender la producción de progesterona y estrógenos, por lo que el endometrio no puede sostenerse en su lugar. Se trata de la Etapa Pre Menstrual, en la que tu cuerpo se prepara para una nueva menstruación.

    El primer día de menstruación te indica que tu ciclo volvió a comenzar.
    Para acompañarte en cada etapa de tu ciclo femenino, te brindamos la más adecuada protección femenina que te hará sentir cómoda y segura.